viernes, 3 de julio de 2009

Piqueteros a la vista


La ciudad dónde resido, Caleta Olivia, desde hace ya tiempo, sufre el corte de rutas, por un grupo de personas que exigen al gobierno un incremento salarial.
Esto, para los lugareños, no es cosa nueva. Desgraciadamente, se han ido sucediendo distintos tipos de grupos, con reclamos parecidos y así van pasando los días, las semanas y los meses, y nos vemos privados de usar la ruta, para ir o venir cómo se nos antoje.
En cuanto unos consiguen lo que piden, otros siguen la posta.
Ya ni recuerdo, cuando escuché por primera vez la palabra “piqueteros”. Pero se, que hace bastante tiempo, los padecemos.
No intento con esto hacer política, lejos estoy de ello, sólo me limito a relatar algo que viví, y ya colma la paciencia. (Por decirlo de una manera educada)
Entiendo que todos tenemos derechos a reclamar, y que “el que no llora, no mama”.
Pero, también entiendo que mis derechos terminan, dónde comienzan los de los demás.
Hasta dónde se, una ruta Nacional, no se puede cortar. Por ese motivo, antes los reclamos se hacían sobre rutas provinciales. Pues ahora, da lo mismo, como si fuera tierra de nadie.
Y con carencia total de respuestas, al abuso, por parte de las autoridades.
Hacer piquete en ruta Nacional, joroba a más gente. A mas usuarios, Y por lo tanto, es más factible que los gobernantes escuchen. (filosofía piquetera)
Volviendo de mi último viaje desde Capital, en la última parada (antes de llegar a mi destino), que hace el micro, Comodoro Rivadavia. Recibo un mensaje al celular, de mi hija, cuyo texto decía: Mami, ¿pasa el micro?, porque hay piqueteros en la ruta, y el corte es hasta mañana a las 8 de la mañana. Eran las 19 horas, teníamos parada de veinte minutos para que el micro cargue combustible y seguir viaje. Para esto, ya llevábamos 24 horas de viaje y la ansiedad por llegar a destino, estaba a full.
Fui hasta ventanilla y pregunté a la persona que atendía, si estaban al tanto del piquete.
Me respondió, que en esos momentos, estaban pidiendo informes sobre la ruta, a Caleta Olivia. Unos minutos más tarde, se anuncia por el altavoz, que el micro partía.
Bien, pensé, falsa alarma. Me acomodé en la butaca, pensando que en apenas hora y media más, estaría abrazando a los míos.
Pero, al llegar al límite de Chubut y Santa Cruz, dónde esta el destacamento policial, el micro dio vuelta, retomando la ruta en sentido contrario.
El auxiliar de abordo, muy gentilmente comunicó a los pasajeros, que debido a que el corte de ruta estaba previsto hasta el día siguiente a las 8 de la mañana, habían recibido de parte de la empresa, la orden de volver a la Terminal de Comodoro. Que disponíamos, de ahí en más de pasaje abierto, para viajar cuando nosotros lo creyéramos conveniente o que podíamos esperar en la misma, por si se generaban cambios y se retomaban los viajes.
Me quitaban así, la posibilidad de poder cruzar el piquete caminando. Que es, lo que generalmente hace la mayoría de los pasajeros, que viven en Caleta.
El micro, queda en la ruta, a la espera de que a los piqueteros se les cante las ganas de abrirla, con los pasajeros que continúan viaje a localidades más lejanas. (Su destino final, es Río Gallegos). Y los que su destino final es Caleta Olivia, caminando y cargando sus equipajes, cruzan el piquete.
Del otro lado, suben a los autos de quienes los esperan o taxis o remis, que están a ofreciendo sus servicios, para llevarlos hasta sus domicilios.
La determinación de volver, por parte de la empresa, no solo me quitaba esa posibilidad.
Además, me sometía a la incomodidad que representa estar en una Terminal de micro, con un tránsito de gente continuo, con el equipaje (que no era poco) a cuestas y expuesta a todo tipo de contratiempos.
Demás esta decir, que dicha empresa; “Don Otto, Transportadora Patagónica” en estos casos, no se hace cargo de nada. Y que tampoco cuenta, con el beneficio de un depósito, dónde el pasajero en tránsito y contemplando este caso, pueda dejar su equipaje.
Llegamos nuevamente a la Terminal y la mayoría de los pasajeros fuimos a pedir explicaciones a ventanilla. Después de muchas respuestas sin sentido y de muy mal modo dadas, por quien dijo ser el gerente de la misma. Nos informaron que continuábamos viaje en un micro de otra empresa, si así lo decidíamos. De lo contrario, nos daban el pasaje abierto, quedaba a nuestro criterio.
Todos, habíamos elegido para viajar, el “servicio ejecutivo”, que ofrece la empresa.
Con butacas y servicio a bordo, diferenciado. Pagando un costo más alto de boleto, pero asegurándonos un viaje más cómodo.
El micro, al que nos destinaron, venía con pasajeros desde Córdoba.
Era un coche con “servicio semicama”, de la empresa Vía Tac. Con comodidades inferiores a las que habíamos abonado, pero la diferencia, no estaba en discusión, no se devolvía. Así que, o lo tomábamos o lo dejábamos, así de fácil (para ellos).
Opté por viajar en lo que nos ofrecían y muchos de mis compañeros de viaje, hicieron lo mismo.
A las apuradas, nos cargaron el equipaje y partimos.
Cómo era de esperar, llegamos hasta dónde estaba ubicado el último vehículo, que hacía cola, a la espera de que abran la ruta. Ya era noche cerrada.
Algunos Pasajeros, chicos jóvenes, decidieron cruzar caminando.
Yo, trataba de mandar mensaje por celular a mi familia, informando que estaba en la ruta. No podía, los mensajes rebotaban.
Pregunté a uno de los choferes del micro, a cuantos kilómetros estábamos de Caleta.
Me respondió, que a más de diez. ¿Se imaginan, la cantidad de vehículos parados?.
Al cabo de un rato, el mismo chofer nos dice: “¿Alguien quiere viajar hasta Caleta en remis?”.
Totalmente sorprendida, pregunte: - ¿Pero por dónde pasan?-
El chofer del remis, que estaba en la escalera de acceso al micro, me respondió:
-Por una ruta alternativa, por el medio del campo, que conocemos. Ya hicimos varios viajes, llevando pasajeros.-
-¿Cuánto cuesta el viaje?-
- Lo que marca el reloj señora, respondió, aproximadamente unos 50 pesos, pero lo puede compartir con otro pasajero, para achicar gastos-
- Esta bien, yo voy-.
Costo mucho encontrar mi equipaje dentro de la bodega del micro, debido a la escasez de luz y de la gran cantidad de carga que había en la misma.
No pude compartir el viaje con nadie, porque el auto era un Gol, muy chico para las dos valijas que traía, así que al llegar a la puerta de mi domicilio, saqué de mi billetera, la suma de 45 pesos, que marcaba el reloj. El tachero, feliz.
En medio del viaje, desde el micro hasta mi casa, ya me había arrepentido de haber tomado la desición, la ruta alternativa por la que transitamos, era muy peligrosa.
La huella apenas marcada, sin señalización, obviamente. Y con unas subidas y bajadas muy pronunciadas, vehículos que venían en sentido contrario, cómo por ejemplo y aunque Ud., no lo crea, una ambulancia.Y agregando a esto, la osadía del chofer, que parecía estar corriendo el rally Dakar. El miedo que sentía, era mayúsculo.
Pero, cuando vi abrir la puerta de mi casa y a mi hija salir a recibirme. Suspiré, di gracias a Dios, por haber llegado bien y me dije: “decidiste bien, Betty”
Después de la ducha reparadora, y de estar descansando en mi cama, pensaba en la incomodidad de los pasajeros que quedaron en el micro, tenían diez largas horas de espera, para que el micro comenzara a moverse. Y según el destino de cada uno, otras tantas para llegar a sus hogares. Había criaturas de corta edad, entre ellos.
De esto, ya pasaron semanas, y todo sigue igual. O peor, si tenemos en cuenta los difíciles momentos por lo que atravesamos, debido a la gripe A.
Mucha es la gente, de localidades vecinas, que se hace atender en el hospital zonal de Caleta, ya que en sus respectivas ciudades no cuentan con médicos especialistas o unidades de terapia correctamente equipadas.
Otra tanta y por causas distintas, suele concurrir a consulta a Comodoro Rivadavia, que es dónde hay mayor cantidad de médicos especialistas, en las distintas áreas de salud.
Si no se cuenta con un comprobante avalado por un médico, donde conste, que necesita consulta urgente, no te dejan pasar. Y así es, cómo turnos dados con mucha anterioridad, no es fácil conseguirlos de un día para otro, son perdidos.
¿No es, todo esto que narro, una injusticia social?
Y ante los hechos, ¿que hacemos?, ¿Un contra piquete?
Unos días antes de las elecciones, yo decía: “tenemos el gobierno que nos merecemos”
Porque más allá, de quejarnos un rato y de largar alguna que otra puteada, no hacemos nada para solucionar las cosas. Nos sometemos, al hacer de los demás.
Después de las elecciones, especialmente en mi provincia, creo que quedó manifestado
el descontento de la gente.
Pero nadie acusa recibo, cómo dice una canción: “al final, la vida sigue igual”.
Las fotos que adjunto a esta narración, son de otro piquete. Todavía no se veía el fuego de los neumáticos, que suelen quemar.
Viajaba desde la ciudad de Pico Truncado, hacia Caleta Olivia, en mi auto.
Llegué hasta el piquete y ahí quedé, ubicada en primera línea de largada. El auto que circulaba delante del mió logro pasar.
Uno de los piqueteros, palo en mano (lo usan para atemorizar) se acercó y me dijo:
-Hasta acá llegó señora- Lo miré, con mi mejor carita de “no pasa nada” y pensé, “maldita suerte la mía, quedar varada y no en Paris”.
Pasados unos minutos, se acercó otro y me pidió cigarrillos, para su desgracia, no fumo.
Y después de unos minutos más, se acercó otro, pidiendo que baje el vidrio, cosa que no hice y con total desparpajo, me dijo:
- ¿No tiene unos pesos que nos de?, para ayudarnos a comprar comida, tenemos que pasar la noche acá-.
Le contesté con un “no” austero y me mastiqué el resto del discurso.
Yo, no digo que no sea justo o real el reclamo, tampoco que la culpa sea del chancho.
Si digo, que no es la manera adecuada de hacerlo y que me molesta tener que sufrirlo.


¡Ay! País, país, país.
¡Ay! País, país, país.
¡Ay! País, país de nube,
lleno de humo y alcohol.
(canción de Piero, nunca mejor cantada)

5 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. querida olvido, desde España te leo y te admiro, Eso de los piquetes ,los sufrimos en todo el mundo, pero leyendo tu comentario, tan duro......me queda que decirte que eres una mujer fuerte,porque éstos tios no se anda con remilgos, Me parece muy fuerte, todos tienen derechos a manifestarse pero ¿y los sufridores ciudadanos , que derechos tenemos cuando nos encontramos en ésta situación? Te digo que aqui pasa lo mismo, pero ni punto de comparación, la huelga aqui puede durar unas horas pero..........eso de todo un dia y una noche...........pues que NO, buenos somos nosotros tambien, se liaría la de DIOS, Ten paciencia, querida olvido !!!!!!! te sigo , porque tus relatos me encanta leerlos . Desde Barcelona querida te envio un beso muy fuete fuerte, cuenta que tienes aqui una gran amiga . Romina

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  3. Betty, gracias por tu visita y tus palabras. Un abrazo.

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  4. MARUBE@HOTMAIL.COM28 de abril de 2011, 12:46

    he leido tu comentario .... y doy fe de tu paripecia ,la he sufrido .... hace dos veranos cuando se me ocurrio desde la pcia de sANTA fE, SALIR EN VIAJE A VISITAR A MIS PRIMOS Y TIA QUE VIVEN EN TU CIUDAD,DESPUES DE MANEJAR CASI VEINTE HORAS SIN PAAR , MAS QUE PARA IR AL BAÑO Y REFRESCARME , TUVE QUE COMERME AL RAYO DEL SOL 4 HORAS DE CORTE ......MARTA

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  5. Gracias por visitar mi blog y por leerme Marta. Para los que vivimos en Santa Cruz norte, un piquete, un corte de ruta, ya se convirtió en algo habitual. Antes de salir,nos ponemos al tanto: ¿ Hay corte en algún lado? Lamentable, no?.Beso.

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